Impacto de la alimentación en el sistema inmunitario del bebé

Si se revisa la literatura médica, son muchos los estudios que demuestran cómo influye la alimentación en el funcionamiento del sistema inmunitario del bebé. Veamos, a continuación, qué nutrientes o alimentos deberán consumirse o evitarse para ayudar al recién nacido a mejorar sus defensas frente a agresores externos (microorganismos y toxinas) e internos (células tumorales).

Nutrientes esenciales para el desarrollo inmunitario en los bebés

El recién nacido cuenta con anticuerpos provenientes de la madre, que han pasado a través de la placenta desde las primeras semanas de gestión o a través de la leche materna una vez fuera del útero, para protegerse. Sin embargo, la inmadurez del sistema inmunitario y la ausencia de una microbiota intestinal diversa y abundante son dos condiciones que marcarán la capacidad del bebé para hacer frente a los agresores.

La lactancia materna es el alimento perfecto para potenciar el sistema inmunitario del recién nacido. Sin embargo, a partir de los 6 meses, con la introducción de la alimentación complementaria, pueden añadirse algunos nutrientes esenciales que ayudarán todavía más al desarrollo de la inmunidad del bebé.

El hierro (espinacas), el selenio (verduras y pescado), la vitamina C (vegetales y frutas), la vitamina D (pescados y huevos) y el zinc (avena) son algunos de los nutrientes esenciales que contribuirán al funcionamiento normal del sistema inmunitario.

Importancia de evitar los alimentos procesados y los conservantes

Que la salud depende directamente de nuestros hábitos alimentarios no es nada que nos venga de nuevo. Hipócrates ya decía aquello de «deja que la comida sea tu medicina y la medicina, tu comida», y hoy somos conocedores de la gran influencia que la alimentación tiene en la microbiota intestinal, clave para nuestras defensas.

La microbiota es el conjunto de microorganismos que reside en nuestro cuerpo, siendo la intestinal la más compleja, diversa y numerosa

El exceso de azúcar, el abuso de los alimentos procesados y precocinados, los métodos de cocción inadecuados y la adición de conservantes y colorantes artificiales suponen una agresión constante para nuestra microbiota y nuestra inmunidad.

  • Signos de alarma orgánicos posibles:
  • Disfagia (dolor al tragar)
  • Deglución incoordinada (tos, aspiración y neumonías recurrentes)
  • Vómitos, diarreas y sangre en heces
  • Retraso en el desarrollo
  • Síntomas cardiorrespiratorios crónicos
  • Pérdida de peso pronunciada
  • Signos de alarma conductuales posibles:
  • Fijación por los alimentos
  • Cese brusco de la alimentación tras un suceso desencadenante
  • Desinterés por la comida o rechazo de la misma
  • Alimentación forzada
  • Náuseas anticipatorias al meter el alimento en la boca

Cómo elegir alimentos adecuados para un sistema inmunitario saludable

Una dieta variada, basada en alimentos vegetales (cereales integrales, frutas, legumbres y verduras) y pequeñas cantidades de carnes blancas, huevos o pescados, ayudará a potenciar las defensas del recién nacido.

La exposición al sol (vitamina D), las vacunas, una buena hidratación y evitar el exceso de esterilización y las guarderías antes del primer año de vida son otras medidas favorables para tener una inmunidad óptima.

 

Referencias bibliográficas

Gómez Ayala AE. Inmunidad y nutrición. Farmacia profesional 2006; 20(3):52-57.

Vilaplana i Batalla M. Nutrición y sistema inmunitario, una relación muy estrecha. Offarm 2010; 29(6):75-81.

Weissman IL, Cooper MD. Formación y desarrollo del sistema inmunitario. Investigación y Ciencia 1993; 206:18-25.

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