Las altas temperaturas pueden provocar un sarpullido en la piel, conocido como sudamina, que debe diferenciarse de otras enfermedades infantiles con manifestaciones cutáneas. Veamos qué son estos granitos inofensivos que aparecen en el bebé por el calor y cómo pueden prevenirse o curarse.

¿Qué son y por qué salen los granos por el calor de mi bebé?

En los bebés que nacen en verano, o en niños mayores cuando las temperaturas ascienden por encima de los 30 ºC, pueden aparecer unos granitos en la piel, sobre todo en las zonas de pliegues (cuello, flexura del codo, muslos, etc.), debidos a un problema de sudoración por inmadurez del sistema de regulación del sudor. Tapar demasiado a los niños también puede provocar la aparición de este sarpullido.

La sudamina, que es el nombre que recibe este sarpullido cutáneo, se debe a un problema de retención del sudor por obstrucción de las glándulas sudoríparas que forma pequeños granitos rojos, del tamaño de una cabeza de alfiler, rugosos al tacto, que pueden picar y evolucionar a ampollas diminutas.

¿Cómo pueden prevenirse los granitos del calor?

La mejor prevención de los granitos del calor en el bebé sería evitar que sudara, algo muy difícil cuando los termómetros ascienden sin piedad, sobre todo en nuestro tiempo que el temido cambio climático parece inevitable. Pero sí que hay que intentar mantenerlo lo más fresquito posible, colocándolo en un ambiente fresco y bien ventilado, huyendo del sol, vistiéndolo con ropa holgada, ligera y transpirable, bañándolo con agua tibia, secándolo con ligeros toquecitos, teniendo la piel bien hidratada, manteniéndole de los talcos y las cremas muy densas, y cambiándole el pañal con frecuencia.

La nuca del bebé puede ayudarnos a saber si tiene calor o no: si está húmeda, está acalorado. ¡Refréscalo!

¿Cómo puedo quitar estos granos?

Si la prevención no ha funcionado y aparecen los granitos del calor en el bebé, se seguirán aplicando todas las medidas arriba comentadas, para evitar que se agrave el cuadro y facilitar que la piel se mantenga limpia y seca. Además, pueden ser necesarios algunos tratamientos adicionales, como preparar una mezcla de agua con un poquito de bicarbonato para refrescar la piel o, en los casos más graves, tras consultarlo con un profesional, recurrir a una crema de cortisona. No olvidemos que se trata de un proceso benigno y transitorio, que con paciencia y buenos hábitos desaparecerá sin problemas.

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