El conjunto de medios, técnicas y actividades con base científica que, aplicado de forma sistemática y secuencial, favorece el desarrollo cognitivo, físico, emocional y social del bebé, se conoce como estimulación temprana. Veamos la importancia y la manera de estimular a un bebé precozmente dentro de la rutina de cuidados diarios.

La importancia de estimular a un bebé en su desarrollo temprano

Estimular a un bebé durante sus primeros años de vida constituye la base sobre la cual se fomentará su desarrollo posterior.

Se sabe que, durante los primeros años de vida, se crean miles de conexiones neuronales nuevas en el cerebro del bebé. Estimular al bebé y proporcionarles experiencias nuevas y variadas aumentará el número de conexiones creadas y, en consecuencia, las capacidades que tendrá en su vida adulta.

Una estimulación temprana integral, tanto física como intelectual, será clave en el desarrollo de las capacidades motoras, intelectuales y cognitivas del bebé; fortalecerá los vínculos afectivos; le permitirá establecer el primer contacto con el mundo que le rodea, y fomentará su independencia y su autonomía.

Actividades para estimular el crecimiento del bebé

La estimulación temprana o atención temprana se fundamenta sobre todo en la repetición de estímulos o ejercicios que refuerzan las áreas neuronales de los bebés.

En un primer momento, las acciones deben enfocarse a reforzar el vínculo emocional, mediante masajes y estímulos sensoriales. Después, se trabajarán las actividades de motricidad gruesa, motricidad fina, concentración y lenguaje. Y todo ello se hará teniendo siempre muy presente que cada bebé es único y que las comparaciones deben evitarse siempre.

Véanse algunas de las posibles actividades de estimulación posibles:

  • Abrazarle, acariciarle, sonreírle y hablarle mucho y con cariño
  • Masajearle suavemente todo su cuerpo, desde la cabeza a los pies, con un aceite corporal o una crema adecuados
  • Ponerle música clásica u otro tipo de música suave y tranquila
  • Cantarle
  • Cogerlo mirando hacia fuera y describirle lo que le rodea
  • Colgarle juguetes de colores o con sonido en la cuna, que capten su atención y le animen a fijar la mirada cuando esté despierto
  • Estirarlo boca arriba, colocándole juguetes de colores o con sonido a los lados para estimularlo a girar la cabeza de una lado a otro
  • Acostarlo boca arriba, coger sus manos y hacer círculos suaves con sus brazos
  • Tumbarlo boca arriba, extenderle y encogerle las piernas suavemente, llevándole las rodillas hasta el pecho
  • Acostarlo boca arriba y levantarlo suavemente hasta sentarle
  • Acostarlo boca abajo, extiéndale los brazos y motivándole para que levante la cabeza y el tronco
  • Sobre los 3 meses, estimularle el volteo colocando una toalla debajo y tirando suavemente para que se gire
  • Juguetear con los dedos de las manos y de los pies del bebé
  • Colocarlo contra el pecho e intentar que nos mire, hablándole, cantándole, haciendo ruiditos, etc. para intentar que trabaje la musculatura del cuello y el control de la cabeza
  • Ayudarlo a abrir y cerrar las manos
  • Colocarle un dedo en la palma para que la cierre con fuerza y lo atrape

Fomentando el vínculo y la interacción con el bebé

La estimulación del bebé refuerza el vínculo emocional con los padres o cuidadores y permite que estos conozcan las necesidades, deseos, gustos e inquietudes de sus criaturas.

La formación del vínculo es fundamental para el bebé. Se sabe que el fuerte vínculo entre padres e hijos favorece una sensación de seguridad y una autoestima positiva en el bebé. Así mismo, la receptividad de los padres a las señales del lactante puede afectar al desarrollo social y cognitivo de su hijo.

Integrando la estimulación en la rutina diaria

Incluir la estimulación temprana en la rutina diaria exige dedicación y observación.

Debe prestarse atención al estado anímico del bebé y buscar el momento apropiado para él, sin forzarlo y asegurándose de haber satisfecho previamente sus necesidades básicas (sueño y hambre).

Para una adecuada integración de la estimulación temprana en la rutina diaria, se recomienda:

  • Considerar que se trata de un momento de relajación y aprendizaje, no de sufrimiento
  • Respetar las horas de sueño y las comidas
  • Evitar la sobreestimulación
  • Comenzar por sesiones cortas, de unos 5 minutos, e ir subiendo
  • Realizar ejercicios adecuados a la edad, la madurez y el desarrollo del bebé
  • Enfocar las actividades como un juego
  • No obligarle a hacer cosas para las que todavía no está preparado
  • Jugar sólo con aquello que le guste y le haga feliz
  • Motivarle con gestos, palabras amables, caricias y abrazos
  • Felicitarle al acabar cada ejercicio, lo haya logrado o no

Y, sobre todo, no olvidar nunca la individualidad de cada bebé, pero el gran potencial de todos que puede aprovecharse para estimularles a la vez que se disfruta del tiempo de calidad compartido.

 

Referencias bibliográficas

Federación de Enseñanza de CC.OO. de Andalucía. La estimulación temprana y su importancia [en línea]. Temas para la Educación: revista digital para profesionales de la enseñanza 2011; 17. <https://www.feandalucia.ccoo.es/docu/p5sd8727.pdf> [Consulta: 1 de noviembre de 2023].

Mahé V. Los 100 primeros días del bebé- Diario íntimo de una joven mamá. Teià (Barcelona): Robinbook 2008.

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