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Realizar ejercicio durante el embarazo es bueno para ti y para tu bebé. Previene la diabetes gestacional, acorta el tiempo de hospitalización posparto y reduce el número de cesáreas.

¡Ponte en movimiento! Natación, bicicleta, ejercicios aeróbicos en el agua, paseos… Eso sí, debes seguir estas recomendaciones:

  • El ejercicio físico debe ser individualizado y controlado por tu ginecólogo.
  • Se recomiendan programas de ejercicio aeróbico realizados a intensidad moderada, es decir, manteniendo tus pulsaciones por debajo de 140 latidos por minuto.
  • Sé constante y practica ejercicio de forma regular: 3-4 sesiones de 20-30 minutos por semana.
  • No practiques ejercicio en climas calurosos y húmedos por riesgo de deshidratación e hipertermia (aumento de la temperatura).
  • Realiza un calentamiento previo y un enfriamiento después de cada sesión: estiramientos y ejercicios de relajación.
  • Evita los deportes de contacto, saltos, choques o contragolpes.
  • Limita los movimientos de gran amplitud por la hiperlaxitud articular existente durante la gestación. Podrías sufrir lesiones músculo-esqueléticas y articulares, como luxaciones o esguinces.
  • Hidrátate bien antes y durante el ejercicio.
  • Come frutas, verduras e hidratos de carbono complejos (pasta, cereales) habitualmente.
  • Durante el segundo y tercer trimestre, evita hacer ejercicios que requieran que te tengas que acostar boca arriba, ya que se reduce el flujo sanguíneo en la zona del vientre.
  • No te agotes, la reducción de oxígeno es perjudicial para ti y para tu bebé.
  • No realices ejercicios que supongan una pérdida de equilibrio ya que podrías caerte con facilidad.
  • Si tienes un embarazo de riesgo, consulta a tu ginecólogo antes de practicar cualquier tipo de ejercicio.