Lactancia materna

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Dar el pecho es un acto natural pero también requiere aprendizaje. Recurre a los consejos de los profesionales sanitarios o de una persona de tu confianza como guía. El resto será instintivo.

 ¿Por qué dar el pecho?

  • Todos los organismos internacionales relacionados con la salud y la alimentación, y muy especialmente la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomiendan la lactancia materna como la manera idónea de alimentar a los lactantes. Por su composición, esta leche cubre los requerimientos nutricionales del bebé además de aportar efectos beneficiosos sobre su crecimiento y sobre la maduración de su sistema inmunológico.
  • La lactancia materna está desaconsejada en muy pocos casos y sólo un médico puede hacer esta valoración. La única enfermedad infecciosa, cuyo diagnóstico supone una contraindicación de la lactancia materna, es la infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).
  • La lactancia materna favorece el vínculo afectivo mamá-bebé.

Existen otras muchas razones para decidirse por la lactancia materna. Sin embargo, si por algún motivo de salud o por decisión personal tu opción es la lactancia artificial, no debes sentirte culpable. Consúltalo con el pediatra y te aconsejará el tipo de fórmula infantil a utilizar.

 

Posición de lactancia

El éxito del establecimiento de la lactancia materna tiene un secreto: la posición. Una correcta posición garantiza una succión eficaz del bebé y una postura confortable para ti. Lo más importante es orientar todo el cuerpo del bebé a tu pecho. Tu barriga y la suya deben mirarse. La cabeza del bebé debe permanecer en línea con su espalda, es decir, no debe doblar el cuello. También es importante que acerques el bebé hacia tu pecho y no que tú te inclines sobre él.

En cuanto a la posición de su boca, ésta debe estar bien abierta, con los labios evertidos y abarcando pezón y areola. Esto garantiza una correcta extracción de leche. Una posición inadecuada al mamar puede producir dolor en los pezones o grietas, que el bebé pida el pecho con mayor frecuencia, que se encuentre nervioso o intranquilo, e incluso que regurgite o vomite.

Si el bebé está bien posicionado, cuando empiece a succionar, observarás que lo hace de manera rápida. Está estimulando la secreción de oxitocina. Cuando la leche empieza a fluir, cambia el ritmo de succión volviéndose más lento y profundo. Podrás apreciar cómo se mueve la parte posterior de la mandíbula hasta sus orejas.

Puedes dar el pecho sentada o acostada. Si lo haces sentada, te resultará muy cómodo utilizar un cojín de lactancia. Si eliges la posición acostada, muy útil para las tomas nocturnas, puedes colocarte de lado con una almohada debajo de tu cabeza. El bebé debe estar acostado frente a ti, barriga con barriga. Puedes colocar un cojín en su espalda si lo deseas.

 Las tomas

Una de las dudas más frecuentes que plantean las mamás es cada cuánto se debe dar el pecho. La recomendación general es seguir el ritmo del bebé y ofrecer la lactancia a demanda. El número y duración de las tomas varía de un niño a otro y el tiempo entre una toma y otra es irregular durante la misma jornada. Debes estar tranquila con la cantidad de leche que produces porque es la que requiere tu bebé.

Olvídate del reloj y confía en ti misma para identificar cuando tu bebé tiene hambre. Cuando tu bebé se sacie con un pecho puedes ofrecerle el segundo. Si ya no quiere más, recuerda empezar con ese pecho en la siguiente toma.

 Consejos

Cuando das le pecho, debes prestar atención a tu alimentación:

  • Ingiere productos lácteos ricos en calcio.
  • Bebe mucha agua: de 1,5 a 2 L al día.
  • Incorpora una alimentación rica en fibras para evitar el estreñimiento.
  • No bebas alcohol ya que éste pasa a la leche materna.
  • No fumes.
  • Limita el consumo de té y café.
  • No consumas cítricos, ciruelas y uvas en exceso para evitar diarreas.
  • El ajo, el repollo, los espárragos, pepinos y los pimientos pueden cambiar el sabor natural de la leche materna. Tenlo en cuenta por si a tu bebé no le gustan estos sabores.
  • No tomes medicamentos sin consultar antes con tu médico.

 Suplementos alimenticios

En función de tus necesidades particulares y las de tu bebé, tu médico te indicará qué suplementos son necesarios.

Oligoelementos

Las reservas de tu bebé y tu propia leche son suficientes para cubrir sus necesidades de hierro durante los primeros seis meses. Si continúas con la lactancia materna pasados estos seis meses, la dieta de tu bebé debe incluiralimentos ricos en hierro y suplemento de flúor. Consúltalo con el pediatra.

Vitaminas

Todos los lactantes deben ser suplementados con vitamina K en el momento del nacimiento. Sin embargo, el riesgo de deficiencia de vitamina K continúa durante todo el periodo de lactancia materna exclusiva. Por este motivo, es necesario proporcionar vitamina K a todos los lactantes alimentados con leche materna.

Asimismo, se aconseja suplementar con vitamina D a todos los lactantes debido a que la cantidad existente en la leche materna es baja y muy variable: influye el estatus vitamínico, la pigmentación de tu piel, las estaciones del año, etc.