Televisión y tablets durante las comidas

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Silvia Álava. Psicóloga y Directora del Área Infantil Centro de Psicología Álava Reyes.

 

Una duda muy habitual que nos trasladan los padres es si la televisión o los dispositivos móviles, como teléfonos y tablets, son recomendables como instrumentos para conseguir que los niños coman. Muchos de ellos nos cuentan que tienen dificultades para que sus hijos coman, les cuesta mucho, se distraen, protestan… incluso se echan a llorar o montan grandes pataletas a la hora de ponerse a la mesa. Sin embargo, cuando la tele está encendida o ven los dibujos a través del móvil o de la tableta, se quedan abstraídos mirándolos y los padres lo utilizan para darles la comida, aprovechando que, de esta forma, casi ni se enteran.

Reflexionemos sobre la situación: es verdad que a través de elementos distractores como los dibujos que está viendo el niño, los padres consiguen que el niño coma, pero ¿estamos trabajando de esta forma unos hábitos de alimentación correctos? La respuesta es un rotundo “No”. Los niños tienen que aprender desde pequeños a satisfacer sus necesidades básicas, y comer es una de ellas. Por eso  es importante enseñarles a comer correctamente desde un principio, y sobre todo, mostrarles unos correctos hábitos alimenticios. Quizás poner la televisión y darle la comida aprovechando que está distraído es lo más fácil para solventar la situación, pero se trata de una solución muy a corto plazo, hoy resuelvo la “papeleta” de la cena o de la comida, pero los efectos a medio largo plazo pueden ser nocivos, por las consecuencias negativas que puede acarrear.

Hoy en día nadie pone en duda que somos lo que comemos, y la importancia de la nutrición en la salud, pero también importa CÓMO comemos y PARA QUÉ comemos. Comemos para alimentarnos, para tener la energía suficiente para que el cuerpo funcione correctamente y por eso, elegimos alimentos saludables, y esto es algo que hay que trabajar e inculcar a los niños desde que son pequeños. Pero además importa cómo comemos, lo ideal es comer despacio, siendo conscientes de las diferentes texturas, de los diferentes sabores, disfrutando en todo momento, sin prisas, pero sin eternizarnos. Esto es algo que hay que enseñar a los niños desde que son pequeños, y con la televisión, o los dispositivos electrónicos encendidos, es mucho más difícil de hacer, por no decir que es imposible. 

Además, lo habitual es que no comamos solos, comemos acompañados, de nuestra familia, de amigos, de compañeros del trabajo… En el caso de los niños, éstos suelen comer con sus padres y con sus hermanos. Por tema de horario no siempre comen todos a la vez, pero sí que suelen estar todos juntos mientras se come o cena. La parte social de las comidas también es algo importante que hay que trabajar. Puede ser un buen momento para aprovechar y conversar, charlar todos juntos sobre las cosas que han ocurrido a lo largo del día, qué cosas nos han pasado, cómo nos hemos sentido…

Los psicólogos siempre decimos que es fundamental crear y fomentar un clima de confianza con los hijos, y que para eso hay que buscar momentos donde podamos estar juntos sin elementos distractores para hablar. Hoy en día que las agendas están tan ajustadas y que nos es difícil sacar minutos extras, podemos aprovechar precisamente los momentos de la comida, o de la cena en familia para estar todos juntos, charlar, y crear un buen marco donde los niños se sientan cómodos para hablar y contar sus cosas. De nuevo, esto es algo, que si dejamos la televisión puesta, o estamos más pendientes del teléfono o de la tableta, será difícil de conseguir.

Cuando empiezan a ser más mayores y son los niños los que utilizan los cubiertos, y ya no están papá y mamá para darles de comer, otro de los efectos que puede tener la televisión es que este proceso se ralentice. El niño sabe que cuanto más tarde en comer, más tiempo estará viendo los dibujos, y en ocasiones puede llegar a utilizarlo. Por este motivo, también es bueno que la televisión o dispositivos electrónicos estén apagados, dado que hemos comentado que hay que comer despacio, pero no es necesario dedicarle un tiempo excesivo, y sobre todo sin elementos distractores que cambien el foco de atención de la comida que ingerimos a los dibujos o la serie que estén emitiendo. Es mejor comer sin distractores, y que después, puedan ver durante un tiempo establecido de televisión, cuando ya hayan terminado, incluso como premio a su buena conducta en la mesa.