¿Influye el frío en los hábitos a la hora de comer?

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Silvia Álava. Psicóloga y directora del Área Infantil Centro de Psicología Álava Reyes.

Los cambios meteorológicos no sólo afectan a nuestro apetito, sino también a nuestro estado de ánimo, a las ganas de salir y hacer planes. Con la llegada del frío nuestros hábitos alimentarios cambian, apetecen más las comidas calientes, y al coincidir con la época escolar se realizan un mayor número de comidas familiares en casa. Por eso con los niños os recomendamos:

Las comidas típicas de verano dejan de ser las más adecuadas para los meses más frío ya que son demasiado ligeras para las necesidades del organismo. Por eso puedes aprovechar la llegada del frío para introducir alimentos calientes y que además son ricos en nutrientes como sopas o legumbres. Según algunos expertos, las comidas calientes facilitan nuestra digestión.

 

¿Qué alimentos están recomendados en invierno?

Es aconsejable introducir alimentos con alto contenido calórico, como las legumbres o las patatas que nos permitirán acumular energía para mantener el calor corporal.

Durante el invierno sigue existiendo una gran cantidad de frutas y verduras de temporada que nos ayudan a mantener una dieta sana y equilibrada. Procura que tu hijo ingiera las cantidades de fruta y verdura recomendadas que además le ayudará a aumentar las defensas en invierno.

Pese al frío no perdamos las buenas costumbres adquiridas, los zumos de frutas especialmente de cítricos tienen unos efectos muy positivos en el organismo. Sigamos propiciando que los niños tomen zumos, y a ser posible “siempre naturales” para evitar los nocivos azúcares añadidos.

Durante el invierno se suda menos, pero aun así sigue siendo necesario beber agua, no dejes de hidratar correctamente a tus hijos. Recuerda que los bebés de 0 a 6 meses suelen ingerir unos 680 ml diarios de leche. De los 6 a los 12 meses de edad la cantidad se incrementa a 800-1000 ml diarios. De uno a tres años, lo adecuado estaría en torno a 1100-1200 ml diarios de agua. Los niños de 4 a 8 años de edad es conveniente que beban unos 1600 ml de agua diarios, y esta cantidad se incrementará a los 9 años. Entre los 9 y los 13 años los expertos recomiendan 2100 ml para los chicos y 1900 para las chicas. A partir de los 14 años la ingesta de agua será igual que la de los adultos.

También podemos aprovechar los meses de frío para introducir un alimento tan sano como la miel, que les aportará nutrientes y de esa forma iremos reduciendo la cantidad de azúcar refinado.

Al anochecer antes, es aconsejable adelantar el horario de la cena. Conviene dejar a los niños el tiempo suficiente para que puedan cenar, tranquilos, sin prisas y acostarse antes para dormir las horas necesarias.

Si por tema de horarios los padres no pueden comer con los hijos, sería aconsejable por lo menos compartir el momento de la cena con ellos, y estar presentes, participando de la conversación y trabajando la autonomía de los más pequeños.

Si durante la semana no podéis compartir las comidas con los niños, planificar durante el fin de semana comidas y cenas familiares donde todos los miembros estén presentes para poder establecer también buenos momentos de comunicación y complicidad familiar.