Comer fuera con niños

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Rafa Esteve (Padre Primerizo). Autor del blog “Ser un Padre Primerizo”.

 

Nunca me había supuesto un problema comer fuera de casa, de hecho soy de esos que come de maravilla en cualquier sitio. Me daba igual que se tratara de una hamburguesería de barrio o de un elegante restaurante de alta cocina con una carta repleta de platos deconstruidos y trampantojos.

Ahora, sin embargo, desde que soy padre, me he vuelto un poco más tiquismiquis. Cuando mis hijos eran bebés andábamos siempre buscando lugares en los que el carrito entrara sin problemas, dispusieran de tronas para sentar al bebé durante la comida, y tocaba la campana si tenían algo para cambiar los pañales en el baño.

Ahora que son un poco más mayores, se podría decir que me lo pienso dos veces antes de proponer una salida a comer con los niños y llegado el caso, siempre repaso mentalmente mi checklist al que he titulado:

Dos detalles a tener en cuenta si piensas salir a comer con niños

  1. 1. ¿A qué precio?
    Está claro que cada familia dispone de unas posibilidades económicas diferentes, y que lo que para unos parece barato para otros puede no parecerlo tanto. Por ello, siempre que sea posible, intentaremos pactar un menú cerrado para los niños y otro para los adultos. El gran error que se comete en estas ocasiones es dejarles elegir a los niños o en algunos casos, a los padres de los niños.
     
  2. 2. ¿Con quién vamos?
    El siguiente factor importante a tener en cuenta antes de decidir dónde queremos ir a comer, será plantearnos la compañía con la que vamos, pues dependiendo de la edad de nuestros hijos y la situación de nuestros acompañantes, la experiencia se puede tornar incluso traumática:
     
    1. a. Con alguien sin hijos.
      ¿Por qué alguien sin hijos quiere quedar con vosotros? Lo más probable es que esta persona no tenga ni idea de lo que está haciendo, de manera que no le dejéis elegir el sitio para la comida, pues probablemente terminéis en un coqueto y céntrico bistró francés, donde vuestros hijos, a parte de no ser bien recibidos, se encuentren más apretados que el traje de un torero.
       
    2. b. Otros padres con niños de edades parecidas.
      Si el plan es juntarnos con otros padres y sus hijos tendremos que buscar un lugar apto para que al terminar de comer, los niños puedan salir escopetados a jugar. Para ello, es importante que el lugar disponga de un lugar amplio para su esparcimiento que si es posible, esté acondicionado con columpios, parque de bolas o similar.
      Las primeras veces, es habitual cometer el error de intercalar a los niños con los padres para que estos puedan controlar que sus hijos se lo coman todo, pero está, más que demostrado, que a los 10 o 20 minutos, cuando los niños ya han terminado, la mesa se queda llena de sillas vacías y zonas del mantel manchado como si hubieran comido en ella unas gallinas. Por ello, es muy recomendable establecer por anticipado la siguiente premisa: Primero que coman los niños. Imagino que al leer esto algunos padres ya se habrán tirado las manos a la cabeza. ¡Tranquilos! dejad que me explique…

      Algunos niños requieren tener a su padre o su madre detrás mientras comen, otros padres no pueden dejar de controlar si su pequeño se come hasta el último grano de paella y por ello, este sistema les permite cuidar sus tareas paternales sin perderse la comida con el resto de los adultos. Mientras los niños comen, los padres y las madres pueden aprovechar para tomar el aperitivo alrededor de la mesa de los niños y en 10 o 20 minutos ¡A comer tranquilos!

      Atención, que los padres experimentados en esta técnica, reservan incluso, una mesa separada para los niños. De esta manera la mesa está limpita y con los sitios justos para que los adultos puedan disfrutar de su merecida comida. ;-)

Puede parecer que con la edad me esté volviendo un poco paranoico o que le esté dando demasiadas vueltas a la cabeza, y quizás debería decir a todo que sí y plantarme en cualquier lado cargado de niños, sin tener en cuenta ninguno de estos factores que os acabo de comentar...

¡Pues no! ¡Ni hablar! Creo que por ahora no va a ser así.